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Humanizar a las mascotas: ¿Cariño o Riesgo?

Tinturas y accesorios de belleza para mascotas, vestuarios para las diferentes épocas del año, un mercado de la moda canina o gatuna, dietas que se ajustan a los estilos alimenticios de sus tutores, son algunas de las muestras de un evidente aumento de humanización de las mascotas. Pero ¿estas acciones son realmente sinónimos de mejor calidad de vida para ellas?

“Vogue” como canción de fondo. Un primer plano que muestra unas impecables uñas (o garritas) rosadas y una cámara que se aleja para revelar “en gloria y majestad” a una poodle lista para conquistar el mundo junto a su humana. Pelo rosado, pinches que combinan de manera impecable con su tintura, un vestido precioso y, por supuesto, la infaltable cartera. Todo, perfectamente pensado para emular la tenida de quien la llevará a una actividad social. El video de TikTok explota en corazones y comentarios que aplauden lo que se ve en pantalla, acumulando miles de seguidores y seguidoras.

Este, al igual que millones de registros similares que circulan en las redes sociales, da cuenta de cómo las mascotas se han vuelto un foco de atención para sus tutores y tutoras que, de una u otra forma, han desarrollado otras formas de mostrarles su cariño y cuidado. Sin embargo, muchas de estas prácticas podrían transformarse, sin desearlo, en un riesgo para quienes ya son integrantes oficiales de la familia -en especial perros y gatos-. Esto, porque suelen responder a decisiones humanas que no siempre consideran el impacto que tienen en la fisiología y bienestar de los animales.

Prácticas antropomórficas: ¿qué dice la ciencia?

La preocupación no es solo cultural o anecdótica. La ciencia ha advertido sobre los efectos adversos de ciertas conductas antropomórficas. El estudio “El antropomorfismo y sus efectos adversos en la angustia y el bienestar de los animales de compañía”, publicado en el sitio especializado PubMed Central, señala que algunos de estos comportamientos comprometen la fisiología de los animales al interferir con procesos como la termorregulación. En casos extremos, incluso pueden provocar deshidratación, alteraciones de la presión arterial, choque térmico e, incluso, la muerte, dependiendo de la intensidad y duración de la exposición a estos factores estresantes.

Y, no sólo se trata del uso de vestuario -que, sin duda, derriten al público que los admira en fotos y videos-. Esto también se manifiesta en decisiones cotidianas relacionadas con la alimentación, el uso de suplementos, la sobreprotección emocional o la adaptación de rutinas humanas que no siempre son adecuadas para el comportamiento natural de perros y gatos, generando efectos distintos a los que se buscan.

Esta mirada con base científica también es avalada por profesionales de la veterinaria. Angela Giannini, médica veterinaria y administradora de la Clínica Veterinaria indica que estos comportamientos que proliferaron tras la pandemia han generado diversos cuadros que no son, necesariamente, un sinónimo de bienestar para los nuevos integrantes de la familia. “Vemos obesidad, estrés, mucha ansiedad… demasiada ansiedad. Muchas de las patologías que se evidencian son más bien etológicas, conductuales; pero, también hay físicas, que son las derivadas de las cosméticas. Es habitual encontrarse con tutores o tutoras que señalan que “quiero que mi perro se vea así”, mientras que las y los veterinarios recomendamos otras cosas. Al final es una lucha de imagen, de marcas que venden sus productos en redes sociales, o estilos que imponen moda, y si damos respuestas que no están acordes a ese estilo, prefieren cambiarnos por otros profesionales. Sin embargo, lo importante acá son precisamente nuestras mascotas y, a veces, nos olvidamos de aquello”, explica.

Comodidad o movilidad reducida

Lo que para las personas puede representar comodidad, cuidado o cercanía, para las mascotas podría traducirse en una restricción progresiva de su movilidad y autonomía. De seguro ha visto en más de alguna oportunidad a perros o gatitos en mochilas especiales para su traslado, coches de niñas o niños adaptados para las mascotas o a los respectivos tutores con sus animalitos en brazos, como si fuera un recién nacido. Y, aun cuando todo lo anterior puede facilitar muchísimo la vida o un momento de las y los cuidadores, se podrían generar consecuencias no deseadas.

Junto con el riesgo de promover hábitos que podrían, por ejemplo, terminar en cuadros de obesidad -con la serie de efectos que esta tiene para las mascotas- y aparecer daños o atrofias musculares que requieren de tratamientos que impactan en la calidad de vida de las mascotas, a lo que eventualmente, también implicaría sumar privaciones que afectan en su salud física y mental.

A lo anterior, es importante considerar atender otras posibles consecuencias alertadas por expertos, tales como trastornos emocionales, fobias y ansiedades de las mascotas; producto de la imposibilidad de interactuar libremente con el entorno y desarrollar conductas propias de su especie.

Lo mismo ocurre con el uso de zapatos o botas. Especialistas advierten que, aunque buscan la protección de las patitas de los animales, derivan en otras consecuencias que incidirían negativamente en su bienestar. Por lo tanto, la recomendación es velar por los lugares a recorrer, así como las condiciones climáticas existentes para ello, antes de recurrir a este tipo de accesorios.

La dieta humana para mascotas

En el afán de apelar a lo mejor para los ‘perrhijos’ y ‘gathijos’, muchas personas les han traspasado su propia filosofía de alimentación, privándolos de carnes o comidas que son parte de su propia naturaleza, lo que también se ha evidenciado en obesidad y desnutrición, tal como lo afirman especialistas, lo que adicionalmente podrían derivar en riesgos de dermopatías, con síntomas como enrojecimiento, psoriasis, descamación y alopecia.

A juicio de Giannini, este es uno de los problemas más habituales del último tiempo. “Ellos tienen su propia fisiología, la que debemos respetar, porque esa es parte fundamental para lograr que nuestras mascotas estén felices. Por lo tanto, si las y los profesionales recomendamos un tipo de alimentación, entonces eso es lo que las mascotas necesitan. Hoy, vemos una proliferación de publicidad, de marcas y de personas, en los medios, en las redes sociales, que recomiendan una u otra cosa que podría estar de moda, pero olvidamos que lo que debemos priorizar es lo que los profesionales indicamos. Y, a veces es complejo transmitir eso a las y los tutores. Si decimos “necesito una marca de alimento especial”, entonces vamos con esa marca especial. Muchas veces un propietario o tutor hoy en día piensa que lo ama con todo el corazón, pero no está haciendo lo suficiente como para otorgar una buena calidad de vida”.

Compañía ‘¿a todo terreno?’

Cierto es que las mascotas se han transformado en un miembro más de la familia, lo que implica que las rutinas o actividades humanas han sido replicadas también en ellas. Sin embargo, es importante cuestionar cuál de todas las acciones son sinónimo de bienestar para los amigos de cuatro patitas. Uno de los ejemplos más patentes son las salidas a lugares públicos, como a restaurantes, supermercados o incluso a las vacaciones.

Al respecto, la administradora de la Clínica Veterinaria de Graneros señaló que, “una de las cosas que más me ha llamado la atención es que van a muchos lugares que no son adecuados para ellos. Llevarlos a un mall o a la playa sin la preparación adecuada. La playa está llena, con cientos de familias y muchas de ellas con perros, perros que a su vez están estresados, sufriendo de calor, amarrados bajo un quitasol. Estar toda la tarde en una playa, aunque le lleven agua y todo, sin duda es un estrés. Llevarlos a pasear a lugares cuando hay mucho calor, cuando hay otra concentración de perros y todo eso, encuentro que eso genera mucho estrés y mucho daño a su sistema digestivo por ende y a su pequeño cuerpecito”.

La veterinaria de la Clínica Veterinaria de Graneros añade que esta sobreprotección no siempre es socializada ni cuestionada. “Hoy, los perros y gatos -mayoritariamente- son llevados a todas partes, hasta a los mall o supermercados, con una sobreestimulación increíble. Ahora, incluso los carros de supermercados están adaptándolos para ellos. Pero, muchas veces el animal se ve expuesto a niños, a las personas que los quieren acariciar y, la verdad, ellos no están preparados para eso. Todas esas situaciones los estresan, les causa ansiedad, lamidos, rasquidos, vociferar, ladran… finalmente, se enferman”, sentencia.

Límites, educación y amor: la fórmula perfecta

La humanización de las mascotas abre una conversación necesaria. Amar no siempre es sinónimo de cuidar bien. Reconocer su biología, respetar sus tiempos y permitirles ser animales —y no proyecciones de nuestras propias necesidades— es parte de un vínculo más sano y responsable. En ese equilibrio, entre el afecto y el conocimiento, se juega finalmente su verdadero bienestar.

Recomendaciones para un bienestar real

La médica veterinaria Ángela Giannini entrega algunas orientaciones clave para equilibrar el amor con el cuidado responsable:

  • Establecer límites, teniendo como foco el bienestar real de la mascota.
  • Entregar una alimentación acorde a sus requerimientos energéticos.
  • Realizar controles veterinarios de rutina al menos dos veces al año.
  • Fomentar la socialización; si es necesario, acudir a etólogos veterinarios.
  • No automedicar.
  • No confiar ciegamente en consejos de redes sociales.
  • Priorizar lo que necesita la mascota, no lo que tranquiliza al tutor.
  • Reconocer sus señales: si necesita espacio o descanso, respetarlo.
  • Llevar registro de su historial (cuaderno de vida, fotos o videos).
  • Comprender que la sobreprotección puede incluso afectar su expectativa de vida.

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